10/09/25

¿Matcha o café?: descubre sus diferencias y cómo disfrutarlos

Tanto el matcha como el café contienen cafeína, pero cada uno tiene su personalidad y su forma de disfrutarse. ¿Cuál encaja mejor con tu estilo? En este artículo te contamos todo sobre estas dos bebidas y sus particularidades.

Ein Löffel mit grünem Matcha-Pulver auf der linken Seite und ein Löffel mit braunem Kaffeepulver auf der rechten Seite.

Variedades y origen del café y del matcha

El matcha es un té verde finamente molido que proviene tradicionalmente de Japón, aunque hoy también se cultiva en China. En Europa, su oferta aún es limitada y se puede dividir, a grandes rasgos, en dos tipos:

  • Matcha para cocinar: intenso y ligeramente amargo, ideal para hornear, preparar postres o usar como especia. Puede resultar demasiado fuerte para beberlo solo.
  • Matcha para beber: más suave y equilibrado, perfecto para preparar té matcha o matcha latte.

El café, en cambio, se obtiene de los granos tostados y molidos de la planta de café. Se cultiva en muchas regiones del mundo, sobre todo en África y Sudamérica. Gracias a su larga tradición, hay una gran cantidad de tipos de café, así como tuestes y aromas que van desde suaves y con sabor a nuez hasta intensos y achocolatados.

Sabor y formas de preparación

El matcha combina notas dulces y amargas con un ligero toque ácido, y su textura cremosa lo hace especial. Para que el polvo se mezcle y espume de forma uniforme, se bate tradicionalmente con un batidor de matcha, evitando grumos. Si el sabor puro te resulta demasiado intenso, puedes añadir leche vegetal, como bebida de avena, para disfrutar de un cremoso matcha latte. Su color verde brillante también lo hace muy llamativo. Si quieres variar, prueba un matcha latte de mango, afrutado y dulce, o el strawberry cloud matcha, en el que el matcha cremoso se combina con puré de fresa.

Ein durchsichtiges, geriffeltes Glas mit einem grünen Matcha-Latte, der eine Schicht aus dickem, weißem Schaum und ein paar Matcha-Pulver-Sprenkeln darauf hat.

El café ofrece igualmente muchas posibilidades: desde sabores suaves y con notas a nuez hasta versiones más fuertes y amargas. Puedes tomarlo solo, con leche o bebida vegetal, añadir cacao o endulzarlo con azúcar de coco o xilitol. Desde un espresso hasta un capuchino, preparar café puede convertirse en un auténtico ritual personal. Para las personas más creativas, un latte de avellana combina el café con el dulzor de las nueces de forma deliciosa.

Contenido de cafeína

El matcha contiene entre 60 y 70 mg de cafeína por cada gramo de polvo. Así, la cantidad de cafeína en tu bebida dependerá de la cantidad de matcha que uses.

El café aporta entre 95 y 120 mg de cafeína por taza (240 ml), aunque esta cifra varía según la variedad de grano, el grado de tueste y la forma de preparación.

Eine Nahaufnahme von dunkel gerösteten Kaffeebohnen, die dicht beieinander liegen.

Efectos de la cafeína en el cuerpo

Como en todo, la cantidad importa. A muchas personas les basta con pequeñas dosis para notar los efectos típicos de la cafeína. Un exceso puede resultar desagradable, provocando nerviosismo, inquietud o la sensación de haber sobrepasado tu límite personal.

Con el consumo habitual, el cuerpo se acostumbra y desarrolla cierta tolerancia. Si se omite la dosis diaria, pueden aparecer irritabilidad o cansancio. Por eso, si notas que tu consumo es elevado, puedes reducirlo gradualmente. Al final, eres tú quien decide qué cantidad te sienta bien.

Matcha o café: ¿cuál es tu favorito?

El matcha se distingue por su preparación especial, perfecta para convertirla en un pequeño ritual matutino, y por su aroma suave y ligeramente amargo. El café, por su parte, destaca por su enorme variedad de tipos, tuestes y matices de sabor. Ambos se pueden combinar con variaciones creativas que hacen de cada bebida una experiencia única.

Al final, todo depende de tus gustos: ¿prefieres el cremoso té verde o el clásico café con cafeína? Y, sinceramente, ¿quién dice que tengas que elegir solo uno?