Compota de fresa y ruibarbo
Tiempo de preparación:
Tiempo de cocción/horneado:
Nada anuncia mejor la llegada del buen tiempo que el aroma de las fresas maduras mezclándose en un cazo con el ruibarbo recién cortado. Esta compota es un espectáculo de sensaciones: el dulzor jugoso de la fruta se funde con esa acidez vibrante que te despierta el paladar en cada cucharada. Es el complemento ideal para transformar un simple yogur o una tostada en un bocado de alta pastelería.
Paso 1/6
Lava bien el ruibarbo. Puedes pelarlo opcionalmente. Córtalo en trozos que quepan cómodamente en la boca y échalos directamente a un cazo.
Paso 2/6
Lava las fresas y trocéalas. Añádelas al cazo junto con la vainilla, el sirope de arce y el agua.
Paso 3/6
Pon el cazo a fuego medio-bajo y deja que todo cueza suavemente durante unos 20 minutos. El ruibarbo y las fresas deben ablandarse.
Paso 4/6
En un vaso o bol aparte, mezcla el almidón de maíz con 2 cucharadas soperas de agua fría. Remueve bien hasta que no quede ni un solo grumo y viértelo sobre la compota caliente.
Paso 5/6
Mantén el hervor suave durante 1 o 2 minutos más y, luego, retira el cazo del fuego y deja que la compota se enfríe por completo.
Paso 6/6
Pasa la compota a un tarro de cristal limpio. Puedes disfrutarla directamente con un poco de yogur, cereales o tu granola favorita. Se conserva perfectamente en la nevera durante varios días, lista para cuando necesites un toque frutal.


