Matcha latte con pudin de plátano
Tiempo de preparación:
Tiempo de cocción/horneado:
Si te apasiona la textura de los postres cremosos y no perdonas tu matcha diario, prepárate para unirlos en el vaso definitivo. Esta receta corona un matcha frío con un pudin casero de plátano y galletas increíblemente sedoso. Puedes preparar el pudin cómodamente la noche anterior en la nevera y tener listo por la mañana una bebida para despertar espectacular o, si lo prefieres, un capricho refrescante para la merienda.
Paso 1/6
Mezcla el preparado para pudin, la vainilla y 2 cucharadas soperas de sirope de arce con 2 o 4 cucharadas soperas de bebida vegetal fría hasta que consigas una pasta lisa y sin grumos. Pon a hervir el resto de la bebida vegetal en un cazo, incorpora la mezcla que acabas de preparar y cocina todo a fuego lento durante 2-5 minutos sin dejar de remover. Retira del fuego y deja que se temple un poco.
Paso 2/6
Tritura el plátano liofilizado en una batidora o picadora hasta que obtengas un polvo muy fino.
Paso 3/6
Monta la nata vegetal con una batidora de varillas hasta que quede bien firme. Incorpora con movimientos envolventes 2 o 3 cucharadas soperas del polvo de plátano, la vainilla y la cucharada sopera restante de sirope de arce, y vuelve a batir brevemente. A continuación, integra con mucho cuidado 2 cucharadas soperas de esta crema en el pudin templado del primer paso.
Paso 4/6
Corta los plátanos frescos en rodajas finas. En una fuente o molde, ve alternando capas de pudin, galletas troceadas, plátano fresco, un poco de polvo de plátano y la crema de nata. Termina con una capa de crema y decora la superficie con trocitos de galleta y el resto del polvo de plátano que te haya sobrado.
Paso 5/6
Introduce el molde en la nevera durante al menos 2 horas (aunque lo ideal es dejarlo toda la noche para que las galletas se ablanden). Un truco: asegúrate de que el plátano fresco quede completamente cubierto por la crema para evitar que se oxide y se ponga oscuro.
Paso 6/6
Para montar la bebida, pon los cubitos de hielo y un chorro de bebida vegetal en un vaso alto. Vierte el chupito de matcha concentrado y, justo encima, coloca 1 o 2 bolas generosas del pudin que tienes bien frío en la nevera. Remueve un poco con una pajita para fundir los sabores y disfruta de este espectáculo de texturas.
