Hannah Rieder
Hannah Rieder
02/11/22

¿Es malo el glutamato? La verdad sobre el Síndrome del Restaurante Chino

¿Alguna vez has escuchado hablar del "Síndrome del restaurante chino"? Quizás te suene a leyenda urbana o quizás lo hayas leído en algún titular alarmista. Antes de entrar en pánico: no, no es una enfermedad reconocida médicamente. ⁠Pero entonces, ¿por qué tanta gente asocia el dolor de cabeza con la comida asiática o los snacks salados? La respuesta tiene un nombre técnico: glutamato monosódico. Hoy te contamos la historia real detrás de este ingrediente y qué dice la ciencia sobre su seguridad.

¿Es malo el glutamato? La verdad sobre el Síndrome del Restaurante Chino

El origen del mito: una carta de 1968

Para entender la mala fama de este aditivo, tenemos que viajar a 1968. Todo empezó con una carta al editor enviada por el Dr. Robert Ho Man Kwok a la prestigiosa revista médica New England Journal of Medicine.

El doctor describía síntomas como entumecimiento en el cuello, palpitaciones y debilidad general después de comer en restaurantes chinos en Estados Unidos. Especuló que la causa podía ser el vino de cocina, el sodio o el glutamato. La prensa bautizó el fenómeno como "Síndrome del Restaurante Chino" y, casi de inmediato, el glutamato se convirtió en el villano público número uno, a pesar de la falta de evidencia sólida en aquel momento.

¿Qué es el glutamato monosódico (E621)?

Más allá de la leyenda, el glutamato monosódico (conocido por el código E621 en las etiquetas europeas) es simplemente la sal sódica del ácido glutámico. Y aquí viene la sorpresa: el ácido glutámico es un aminoácido que nuestro propio cuerpo produce y que está presente de forma natural en multitud de alimentos.

Su función en la cocina industrial es la de potenciador del sabor. Es el responsable del umami, conocido como el "quinto sabor" (junto al dulce, salado, ácido y amargo). Umami significa "sabroso" en japonés y es esa sensación que te hace salivar y querer comer más. Aporta profundidad, nota cárnica y mucha intensidad a los platos.

El estigma cultural: ¿por qué solo culpamos a la comida china?

Aquí es donde la ciencia desmonta los prejuicios. Es importante destacar que el glutamato no tiene nacionalidad. La molécula de E621 que se usa en un restaurante de Pekín es químicamente idéntica a la que la industria europea añade a una pizza congelada, a unas patatas fritas sabor jamón o a las pastillas de caldo de toda la vida.

Durante décadas se ha señalado a la gastronomía asiática mientras consumíamos ese mismo aditivo en Occidente sin quejarnos. Por eso, el término "Síndrome del Restaurante Chino" se considera hoy un concepto sesgado. El glutamato de unos noodles no es ni más sano ni más insano que el de tus aperitivos favoritos: es exactamente el mismo.

¿Dónde se esconde el glutamato?

El glutamato está en todas partes, tanto de forma natural como añadido artificialmente:

Alimentos con glutamato natural:

Alimentos con glutamato añadido (E621):

  • Patatas fritas de bolsa, gusanitos y nachos
  • Pastillas de caldo concentrado
  • Sopas de sobre, cremas y salsas industriales
  • Embutidos y fiambres procesados

¿Es malo el glutamato? Lo que dice la ciencia

Desde aquella carta en los años 60, se han realizado numerosos estudios científicos para analizar si el E621 es seguro. La conclusión de organismos como la OMS (Organización Mundial de la Salud) y la EFSA (Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria) es clara: el glutamato monosódico es un aditivo seguro en las dosis habituales de consumo.

No se ha podido demostrar una relación causa-efecto consistente entre el glutamato y los síntomas del famoso síndrome en estudios controlados (doble ciego). Sin embargo, es cierto que algunas personas pueden tener una sensibilidad individual a grandes cantidades de este aditivo, igual que hay personas a las que les sienta mal la lactosa o el picante.

El verdadero "problema": el apetito voraz

Si el glutamato es seguro, ¿por qué muchas personas prefieren evitarlo? Más allá de la toxicidad (que está descartada por las autoridades), el debate está en los hábitos de consumo.

Al ser un potente potenciador del sabor, el E621 hace que la comida ultraprocesada sea irresistible. Engaña a nuestro paladar para que unas patatas fritas mediocres sepan a gloria. Esto puede llevarnos a ignorar nuestra señal de saciedad y comer más cantidad de alimentos poco nutritivos. Ese es el verdadero motivo para vigilar su consumo: recuperar el control de tu paladar.

Nuestra filosofía: sabor real sin trucos

En KoRo creemos que un buen ingrediente no necesita maquillaje. Si una materia prima es de calidad, ya tiene sabor suficiente. Por eso, preferimos ofrecerte snacks donde leas la etiqueta y entiendas lo que comes, sin listas interminables de E-s.

Si eres fan de los tentempiés crujientes pero prefieres evitar los potenciadores de sabor artificiales, echa un ojo a nuestra categoría de snacks salados. Nuestras chips de lentejas o las chips de boniato son un éxito porque saben a lo que son: a lentejas y a boniato, con un toque de sal marina y nada más. Sabor real, sin mitos ni dolores de cabeza.

Hannah Rieder
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Procurement Manager

Hannah es una apasionada por los alimentos y disfruta todo lo relacionado con ellos, ya sea descubrir productos nuevos en el supermercado, deambular por sus pasillos, cocinar ñoquis de remolacha, hornear una focaccia hasta saborear cada snack. Luego de hacer un tour (gastronómico) por el sudeste asiático y la India y regresar con una gran cantidad de especias, no tuvo más opción que convertir el mundo de los alimentos en su profesión. Después de hacer una formación profesional en una gran cadena de supermercados decidió estudiar nutrición. En KoRo, Hannah se encarga de que a tu despensa llegue solo la mejor calidad al mejor precio. La variedad de productos de la que ella se encarga es grande y va desde cereales de soja, pasando por galletas hasta distintas bebidas. Además, comparte regularmente en nuestro blog todos sus conocimientos sobre tendencias alimentarias, cocina vegetal y alimentación.

En su tiempo libre a Hannah le encanta viajar, leer y conocer sitios y cafés nuevos. Al momento de cocinar se deja llevar por su instinto y se inspira con los ingredientes que tiene al alcance, y si ve un ingrediente que no conoce, tiene que probarlo sí o sí.

¿Tienes hambre de algo más? Entonces echa un vistazo a nuestro blog y aprende sobre el kefir, la kombucha, sobre qué significa realmente llevar una dieta saludable, qué son los metabolitos secundarios de las plantas y por qué a los alimentos se les quita la grasa.

Y, claro, una buena lectura siempre debe ir acompañada de un snack a la altura.

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